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Perspectivas Sobre Fátima
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Cuenta atrás hacia una deplorable conclusión

por Christopher A. Ferrara
el 2 de abril de 2018

Estamos en el lunes de Pascua y todavía no hemos recibido del Vaticano, y mucho menos del Papa Francisco mismo, una verdadera negativa de que Francisco hubo dicho a Eugenio Scalfari que las almas de los condenados “no son castigadas” eternamente y que “no hay infierno, hay la desaparición de las almas pecaminosas”. Como señalé en mi artículo anterior, es por lo menos la segunda vez que Scalfari ha citado a Francisco en este sentido en las páginas de La Repubblica.

“La “negativa” divulgada por el Gabinete de Prensa del Vaticano – fijaos – no disputa la exactitud material de la cita que Scalfari hizo del Papa, insistiendo más bien en afirmar que no se trata de una transcripción literal al pie de la letra. Ni declara el Vaticano positivamente que Francisco rechaza la opinión que le fue atribuida, y así omite afirmar la doctrina infalible de la Iglesia sobre el castigo eterno de los condenados.

Además de eso, como Gloria TV señala: “Scalfari ha producido artículos después de conversar con Francisco en septiembre de 2013, julio de 2014, marzo de 2015, noviembre de 2015 y 2016, y julio de 2017. Cinco de los artículos han provocado negativas del Vaticano. Pero estas negativas no pueden ser tomadas en serio, porque Francisco continua recibiendo a Scalfari para darle más material para nuevos artículos”.

¿Quién puede disputar razonablemente esa aserción? ¿Por qué continúa teniendo Francisco conversaciones con Scalfari, consciente de que serán impresas, a menos que esté satisfecho con la exactitud de lo que Scalfari ha presentado consistentemente como sus opiniones? ¿Sería posible otra inferencia razonable? ¿O tendremos que inferir que Francisco se complace perversamente en ver que un periodista mentiroso pone la herejía en su boca, periodista ese que el Vaticano ni siquiera quiere acusar de mentir?

Un defensor obstinado de lo indefendible me ha reprendido por señalar que, si mis opiniones fuesen mal caracterizadas por un periodista que me ha citado con una proposición que es lo opuesto de lo que sostengo, “entonces Ferrara objetaría ferozmente […] a esta caracterización de sus opiniones”. Exactamente. Y es exactamente lo que el Papa Francisco y el Vaticano no han hecho en este caso.

Estamos ahora en una cuenta atrás virtual a la conclusión dicha por Gloria TV: “Por tanto, está más allá de toda duda razonable que Francisco usa sus declaraciones inflamatorias a Scalfari para sembrar confusión entre los simples fieles y producir más conflictos y división en la Iglesia”.

¿Por qué razón ha rehusado Francisco mismo a corregir una sola coma en lo que Scalfari presenta al mundo como si fuesen sus opiniones? ¿Por qué no ha declarado el Vaticano, ni una sola vez, que Francisco rechaza las numerosas opiniones ultrajantes que Scalfari dice que él ha proferido durante sus conversaciones? ¿Por qué, por el contrario, ha publicado la casa editora del Vaticano dos de las cinco entrevistas de Scalfari en un libro de las entrevistas y conversaciones del Papa con periodistas? Incluida aquella en la que el Papa Francisco es citado diciendo: “Creo en Dios. No en un Dios católico. Un Dios católico no existe”.

Como Pat Buchanan ha observado acerca de la última falta de negación por parte del Vaticano de una cita de Francisco que Scalfari ha publicado:

“Disculpe, pero esto no llega. No responde a las cuestiones que el Papa levantó en su conversación. ¿Existe el infierno? ¿Son condenadas por toda la eternidad las almas que mueren en pecado mortal? ¿Acepta el Papa esta creencia? ¿Es esto aún la doctrina infalible de la Iglesia católica romana? Por más que se pueda aplaudir la posición de Francisco sobre la justicia social, en materia de fe y de moral él ha puesto en cuestión la doctrina definida y ha creado confusión por toda la Iglesia de la que él es cabeza”.

El Vaticano no puede continuar jugando a las “escondidas con la herejía” mientras Francisco observa un silencio bien estudiado sobre la opinión herética cuanto a la existencia del infierno, que su amigo ha citado como dicha en privado. Estamos en la cuenta atrás final a una deplorable conclusión de que el actual ocupante de la Silla de Pedro sostiene una herejía radical (por no mencionar la herejía del relativismo moral sobre el Sexto Mandamiento, que está esparciéndose y que ha sido engendrada por Amoris Laetitia).

La única persona que puede desafiar esa conclusión es el Papa Francisco mismo – y no apenas por aludir al infierno de vez en cuando, como ha hecho ya, sino por repudiar positivamente la declaración negando la existencia del infierno en sí que ha sido publicada por su amigo Scalfari como siendo la opinión particular de Francisco. En efecto, ¿habrá algún católico en su sano juicio que no repudiase una declaración herética que le fuese atribuida falsamente ante todo el mundo? ¡Cuánto más el Vicario de Cristo!

 A este respeto, sólo hago eco de las palabras de Chris Altieri en The Catholic Herald:

“El Papa Francisco debe repudiar no solamente la precisión del lenguaje que Scalfari ha relatado en su artículo, sino más bien las ideas en él contenidas que le fueron atribuidas – por lo menos las que son manifiestamente heréticas. Cuanto más tiempo pase sin hacerlo, más fuerte llega a ser el caso de creer que no lo hace porque no puede”.

El silencio continuado del Papa en estas circunstancias sólo puede significar una cosa: consentimiento.




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