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Perspectivas Sobre Fátima
Perspectivas sobre Fátima

El Vaticano admite haber alterado un testimonio
¿Alguien está sorprendido?

por Christopher A. Ferrara
el 16 de marzo de 2018

Como todos los que han estudiado las tortuosas maniobras del encubrimiento del Tercer Secreto lo sabrían, el aparato de estado del Vaticano no está por encima de recurrir al fraude, incluyendo la manipulación de documentos clave, pero muchas veces se demuestra que no es muy bueno en su tentativa de engañar al público.

Un caso en punto, que esta semana hizo titulares hasta en la prensa seglar de todo el mundo, incluso el Associated Press (AP) y Fox News, es la tentativa cómicamente torpe del Vaticano de esconder las partes inconvenientes de una carta de Benedicto XVI a Monseñor Dario Vigano, Prefecto del Secretariado para las Comunicaciones, que Vigano divulgó como una aprobación de Benedicto XVI de la “teología del Papa Francisco” como estaba explicada en once opúsculos sobre ese tema, de varios autores, habiendo Vigano pedido a Benedicto XVI hacerles una reseña.

Como se puede ver en la foto siguiente, el Vaticano colocó una pila de los opúsculos en cuestión sobre la segunda página de la carta, ocultando toda la página excepto la firma de Benedicto XVI, y al mismo tiempo obscureciendo digitalmente las dos líneas de la primera página de la carta:

La razón para este artificio es que las líneas escondidas revelan que Benedicto XVI ni siquiera ha leído los opúsculos y no tiene intención de leerlos:

“Todavía, no creo poder escribir una breve y densa página teológica sobre ellos, porque en toda mi vida he tenido siempre claro que debería escribir y expresarme sólo sobre libros que he leído verdaderamente. Infelizmente, cuanto más no sea por razones físicas, no tengo posibilidad de leer los once volúmenes en un futuro próximo, tanto más que me esperan otros compromisos que ya asumí”

[Tuttavia non mi sento di scrivere su di essi una breve e densa pagina teologica perché in tutta la mia vita è sempre stato chiaro che avrei scritto e mi sarei espresso soltanto su libri che avevo anche veramente letto. Purtroppo, anche solo per ragioni fisiche, non sono in grado di leggere gli undici volumetti nel prossimo futuro, tanto più che mi attendono altri impegni che ho già assunti.]

Así, la declaración en la primera página de la carta – que “Los pequeños volúmenes muestran bien que el Papa Francisco es un hombre de profunda formación filosófica y teológica y ayudan, por lo tanto, a ver la continuidad interna entre los dos pontificados, hasta con todas las diferencias de estilo y temperamento” – es esencialmente un pequeño comentario que fue extraído a Benedicto XVI sobre una obra que ni siquiera leyó y no tiene intención de leer porque tiene otros trabajos que hacer.

Como Antonio Socci señaló:

“En sustancia, el Papa Emérito explica que no tuvo tiempo para escribir un comentario sobre el ‘formidable’ pensamiento teológico de Bergoglio (como le había sido pedido), y ni siquiera tiempo para leer ‘los once pequeños volúmenes’, de varios autores, que desarrollan toda la sabiduría bergogliana. Serían útiles para ilustrar el pensamiento del Papa argentino, pero él, Benedicto, quiere que se sepa que ni los leyó ni siquiera tiene la intención de leerlos porque tiene otras cosas que hacer. ¿Habéis entendido? Unas pocas palabras para quien sabe (para mí, me parece una mofa elegante y sublime) [énfasis de Socci]”.

Cogido in fraganti en el fraude, el Vaticano ha sido forzado a admitirlo. Como informa Nicole Winfield de la Associated Press:

“El Vaticano admitió a la Associated Press el miércoles que oscureció las dos líneas finales de la primera página, en las que Benedicto comienza a explicar que de hecho no leyó los libros en cuestión. Escribió que no puede contribuir con una evaluación teológica de Francisco, como le fue pedido por Vigano, porque tiene otros proyectos que hacer.

“Un portavoz del Vaticano, hablando en condición de anonimidad, no explicó por qué razón la Santa Sede oscureció las líneas, pero dijo que nunca tuvo intención de dar a conocer la carta por completo. De hecho, toda la segunda página de la carta está cubierta en la fotografía por una pila de libros, quedando visible apenas la firma minúscula de Benedicto, para probar su autenticidad”.

Winfield señala que este comportamiento viola “normas [periodísticas] estrictas, que prohíben la manipulación digital de fotografías” en el mismo momento en que tanto Francisco como el Secretariado de Vigano “han denunciado las ‘fake news’ como perversas y exhortaron a los medios de comunicación social a que busquen la verdad”.

El Padre Gruner era implacable en denunciar la duplicidad de la burocracia del Vaticano cuando se trataba de Fátima, pero aquí vemos un problema de credibilidad general que es devastador para un pontificado que ya está provocando desilusión y oposición abierta por todo el mundo católico.

El comentario del Padre John Hunwicke captura la esencia de la crisis casi terminal de credibilidad del Vaticano:

“Este episodio da una visión risible, inmensamente cómica de las mentes de los individuos astutos que rodean [al Papa Francisco] y de cuán lejos están preparados a ir para fabricar sus Fake News. ¡No se consigue…como decimos…inventar esto! Resume la atmosfera soberbiamente corrupta y deliciosamente sórdida de la Corte Renacentista que se extiende desde la cumbre lujosa de Santa Marta”.

Como un corcho del comedor de un transatlántico hundido, que salta a la superficie después de un naufragio, la verdad acaba siempre por salir a la luz. Y así será con el Tercer Secreto de Fátima y el gran debate eclesial que predijo, cuyas fases finales se despliegan ahora delante nuestra.




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