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Fijaos, ¡He aquí un Obispo!

El Obispo Paprocki al Senador Durbin:
Nada de Comunión hasta que se arrepienta

por Christopher A. Ferrara
el 22 de febrero de 2018

Mientras el “portavoz papal” Padre Antonio Spadaro está anunciando la rendición de la Iglesia en la guerra cultural, Mons. Thomas Paprocki de Springfield, Illinois (EEUU) está dando pruebas de la Iglesia militante en acción.

Como se ha informado en Life Site News, el Obispo “anunció la semana pasada que el Senador Democrático Dick Durbin, que vive en su diócesis, no debe ser admitido a la Sagrada Comunión hasta que se arrepienta de su apoyo público al aborto. El catalizador para esta declaración fue el fracaso del Senado estadounidense de aprobar la Ley para la Protección de Niños por Nacer Capaces-de-Dolor, que habría hecho ilegal la mayor parte de los abortos después de 20 semanas (el proyecto de ley tenía una excepción para los bebés concebidos por violación e incesto).”

Durbin fue uno de los catorce Senadores nominalmente católicos que votaron contra esta excepción muy limitada al aborto sin límites, acordando así, esencialmente, que la matanza de niños de seis meses en el seno materno debería continuar siendo legal.

El Obispo Paprocki citó el Canon 915 del Código de Derecho Canónico, que prohíbe la Sagrada Comunión a aquellos “que obstinadamente persisten en pecado grave y manifiesto...” El Obispo dijo la verdad sobre Durbin con una franqueza evangélica que prácticamente no existe entre los eclesiásticos del post-Vaticano II:

“Visto que el historial de votación [de Durbin] a favor del aborto a lo largo de muchos años constituye ‘persistencia obstinada en un pecado grave y manifiesto’, la determinación continua que el Senador Durbin no debe ser admitido a la Sagrada Comunión hasta que se arrepienta de este pecado”.

“Esta decisión no tiene por fin castigar, sino provocar un cambio de corazón: El Senador Durbin ya fue en el pasado pro vida. Rezo con sinceridad para que él se arrepienta y vuelva a ser pro vida”.

¡Hasta que se arrepienta de este pecado! El arrepentimiento y el pecado son conceptos que están siendo atacados desde los mismísimos vértices de la Iglesia bajo el pretexto de un “discernimiento” disparatado, ofrecido para disculpar el adulterio público en la forma de “segundos casamientos” civiles en “circunstancias complejas”, pero esta noción podría ser aplicada para disculpar pecado alguno, incluso el pecado público y manifiesto del Senador Durbin de defender el homicidio en el seno materno. 

El Obispo Paprocki no permite que Durbin continúe comulgando mientras “discierne” si debe o no dejar de apoyar el homicidio en el seno materno. Ni permite que adúlteros públicos en “segundos matrimonios” reciban el Santísimo Sacramento mientras “disciernen” si deben o no cesar sus relaciones adúlteras. También aquí el Obispo da ejemplo con admirable franqueza y simplicidad evangélicas:

“Los católicos en estas circunstancias tienen, por lo tanto, una elección libre: si persisten en actividades sexuales fuera del matrimonio válido, deben abstenerse de recibir la Sagrada Comunión, si desearen recibir la Sagrada Comunión, deben abstenerse de actividades sexuales fuera del matrimonio válido. La última puede parecer imposible para aquellos que están empapados en nuestra cultura saturada de sexo, pero ‘con Dios, todas las cosas son posibles’ (Mt. 19:26).”

Si todos los Obispos de la Iglesia católica en América actuasen con la misma valentía, el Episcopado estadounidense podría transformar la faz de la nación dentro de un año. Pero en vez de eso, sólo oímos hablar de una retirada de la guerra cultural en una declaración lánguida del “portavoz papal” en Georgetown, mientras la jerarquía estadounidense en general parece preocuparse más con promover “fronteras abiertas”, que con la santidad de vida en el seno materno, el matrimonio y el Santísimo Sacramento.

El Obispo Paprocki está esforzándose por ser un buen pastor a imitación del Buen Pastor que fundó la Iglesia católica. Y fue Nuestro Señor Mismo Quien advirtió a Su Iglesia sobre el peligro de pastores que fallan en su deber:

“Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Pero el mercenario, y el que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, en viendo venir al lobo, desampara a las ovejas, y huye; y el lobo las arrebata, y dispersa el rebaño. El mercenario huye, por la razón de que es asalariado, y no tiene interés alguno en las ovejas. (Jn. 10:11)”

Sin embargo, en nuestras circunstancias presentes, los pastores que actúan como mercenarios no huyen por estar en peligro de vida, y tampoco se les pide que den la vida por sus ovejas. Por el contrario, huyen con miedo de la simple desaprobación de la opinión pública. Y esto será su vergüenza para siempre.

Addenda: Por favor expresad vuestra gratitud al Obispo Paprocki por su testimonio. Sed corteses.



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