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Perspectivas Sobre Fátima
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Un león de academia confronta al Cardenal Cupich
Cupich invoca "Al Espíritu"

por Christopher A. Ferrara
el 16 de febrero de 2018

En la secuencia de mi artículo sobre los comentarios ultrajantes del Cardenal Blase Cupich en Cambridge sobre los muchos “cambios de paradigmas” que pretenden que el Papa Francisco puede imponer a la Iglesia, un artículo en Life Site News informa que Cupich fue confrontado en la propia sala de conferencias por John Rist, filósofo católico de renombre y Profesor emeritus de la Universidad de Toronto. El libro de Dr. Rist Real Ethics es un caso histórico de crítica de las teorías de la ley natural que intentan en vano prescindir de Dios como su fundamento.

Como Life Site relata, “[D]espués de escuchar una conferencia el 9 de febrero en la Universidad de Cambridge en que el Cardenal Cupich elogió el ‘cambio de paradigma’ en la práctica católica del Papa Francisco, [Rist] preguntó el Cardenal al final de la conferencia la razón de por qué el Papa Francisco insulta y elimina ‘sin piedad’ a sus opositores doctrinales”.

La pregunta cuidadosamente elaborada del Dr. Rist merece ser integralmente citada:

“Eminencia,

En vista de vuestra descripción de las características luminosas, afectuosas y holísticas de la revolución de la misericordia del Papa Francisco – descritas de forma perturbadora en el folleto sobre este encuentro y por Vuestra Eminencia como un ‘cambio de paradigma’ en la presentación del Catolicismo – y de la llamada del Papa a una discusión libre y franca acerca de sus propuestas y políticas desafiantes, me gustaría preguntar por qué el Papa Francisco actúa sin piedad, insultando y eliminando a sus opositores doctrinales:

  • El Cardenal Burke fue destituido del liderazgo de la Rota Romana;
  • Tres sacerdotes leales fueron destituidos sin explicación de la CDF (Congregación para la Doctrina de la Fe), a la que se siguió el cese abrupto del Cardenal Müller mismo;
  • Fue negado el sombrero de Cardenal al muy amado campeón de los no-nacidos, el Arzobispo Chaput;
  • Se hizo dimitir a la mayor parte de los miembros originales de la Academia para la vida;
  • El Cardenal Pell, que pudo haber sido incriminado falsamente, fue aparentemente colocado en una situación difícil en contra lo que él esperaba;
  • Y más recientemente, fue alejado de Roma el Profesor de Patrística en la Letrán y editor del libro desafiador Remaining in the Truth of Christ (Continuando en la Verdad de Cristo);

La lista continúa, pero paro aquí para preguntar ¿si acciones severas de este género – combinadas con la manipulación bien documentada del Sínodo sobre la Familia – indican que el ‘cambio de paradigma’ del Papa debe ser reconocido– bajo el abrigo de ofrecer soluciones a los genuinos problemas sociales de la sociedad occidental – como una tentativa de imponer a la Iglesia cambios radicales de doctrina, desarrollados no por los laicos sino, en mayor parte, por un grupo de Alemania de teólogos hegelianos relativistas?

Habiéndole expuesto a él el absurdo y mendacidad totales del “cambio de paradigma” Cupich hizo lo que todos los proponentes de este disparate hacen: invocar “Al Espíritu”, aquel gnóstico facilitador multiusos de las ruinosas novedades en la Iglesia post-Vaticano II. Dice Cupich: ¿“Debemos creer que el Espíritu ya no está guiando a la Iglesia”?

Fijaos como él evita el término tradicional Espíritu Santo. Parece que ni Cupich consigue atribuir explícitamente a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad la aprobación por el actual Papa de la admisión de adúlteros públicos a la Sagrada Comunión. Nos preguntamos qué género de “Espíritu” contradiría la doctrina de los mismísimos antecesores inmediatos de Francisco, que, a su vez, han afirmado la doctrina y disciplina doble-milenarias de la Iglesia.

El Dr. Rist fue uno de los colaboradores de Remaining in the Truth of Christ, “la defensa de la doctrina católica que fue ‘interceptada’ en el Sínodo sobre la Familia”. Es emblemático en levantar la oposición laica contra el rumbo de este pontificado, frente una jerarquía cobarde o cómplice de la misma especie de jerarcas de la época de la crisis arriana, cuando (para citar a San Jerónimo) “todo el mundo gemía y se maravillaba de encontrarse arriano”.

Como Rist ha dicho a Life Site: “Juzgo este papado como un desastre y a Bergoglio como posiblemente – por andar alterando la doctrina establecida – el peor Papa que jamás hemos tenido. La tentativa de Cupich de defenderlo [en Cambridge] estaba en función de falsedades, de rehuir preguntas legítimas, y por lo menos en un caso – mi acusación de cómo el Sínodo sobre la Familia había sido manipulado – de mentir. Yo estaba enseñando en Roma en aquel momento, y colaboré para el libro Remaining in the Truth of Christ, y es por eso que sé de primera mano lo que ha sucedido”.

El Dr. Rist observa, y con razón, que “Es función del Papa dar unidad a la Iglesia sondeando nuevas ideas para ver si son compatibles con la regula fidei [regla de la fe] heredada. En vez de unidad, el Papa Francisco ha causado una tremenda confusión y división – muchos tristes clérigos tienen miedo de ser sancionados si levantan la voz”.

Cualquier honesto y católico observador de nuestra situación tendría que estar de acuerdo con la conclusión de Rist: “Todo esto se resume en una herejía a la escala de la herejía arriana. Esa llevó unos 60 años resolver. Temo que este conjunto de herejías morales pueda durar más tiempo aún”.

Puede bien durar más tiempo. Pero tiene que acabar, así como la crisis arriana acabó. Y con su fin – por medio de la Consagración de Rusia – vendrá el Triunfo del Inmaculado Corazón de María, cuando la Iglesia demostrará una vez más que ni siquiera su liderazgo pervertido puede anular la promesa de Cristo de que las puertas del infierno nunca prevalecerán contra ella, aunque el Adversario tenga sus victorias momentáneas sobre gran parte del elemento humano eclesiástico.




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