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Perspectivas Sobre Fátima
Perspectivas sobre Fátima

Mientras los católicos chinos son entregados a los dictadores comunistas, el Vaticano entrega a Asia Bibi a sus perseguidores musulmanes
De Francisco: Ni una sola palabra a su favor

por Christopher A. Ferrara
el 5 de febrero de 2018

En 2010, la católica paquistaní generalmente conocida como Asia Bibi (nacida Aasiya Noreen) fue condenada a muerte en la horca por el “crimen” de “insultar al Islán y al Sagrado Alcorán”. La disposición pertinente del Código Penal de Pakistán (Sección 295-C) estipula que “Quien…profana el nombre sagrado del Santo Profeta Mahoma (que la paz sea con él) será castigado con la muerte, o con prisión perpetua, y será también sujeto de multa”.

El pretendido insulto ocurrió cuando Bibi, una campesina que trabajaba en la tierra durante un día de calor, protestó contra la prohibición disparatada de que los no-musulmanes no pueden beber agua en el mismo vaso de los musulmanes. Fue detenida y acusada después de que una pandilla de musulmanes furiosos hubiesen invadido su casa y agredido tanto a ella como a miembros de su familia. Bibi, la primera mujer condenada por “blasfemia” en Pakistán, ha permanecido en prisión desde entonces y sus recursos son examinados y adiados interminablemente, y sus muchos hijos crecen sin su madre.

El Papa Benedicto XVI intervino casi inmediatamente en esta farsa. En una declaración emitida en noviembre de 2010, pidió la liberación de Bibi y lamentó las “situaciones difíciles de los cristianos en Pakistán”, donde enfrentan “discriminación y violencia”. Pero, como Antonio Socci nos acaba de recordar, durante los cinco años en que el Papa Francisco ha ocupado la Silla de Pedro, no ha dicho ni una palabra en defensa de ella. Peor todavía, “ha rehusado tener una audiencia privada con la familia empobrecida de Asia Bibi, que consiguió viajar a Roma para pedir su ayuda, y no tuvo con ellos ni un gesto de atención”.

¿Por qué? Como dice Socci, porque “él nunca quiere desagradar a los musulmanes”. Además de esto, señala, “Después de los ataques terroristas, él [Francisco] insiste en que no tiene nada que ver con el Islán, pero que puede decir lo mismo ante la ‘República Islámica del Pakistán’, que – con base en la ley sobre la blasfemia – condena inocentes a la muerte. Y, por lo tanto, guarda silencio”.

Francisco continua maniendo el silencio a pesar de lo que Socci también ha señalado, citando al abogado italiano Luigi Amicone: “Asia Bibi ha pasado los últimos 3.140 días encerrada en una celda de aislamiento sin ventanas, en una prisión de máxima seguridad”, mientras que “ni los tribunales de primera y segunda instancias, que la condenaron a la muerte bajo presión de grupos fundamentalistas, han tenido el coraje de ejecutar la sentencia…y el Supremo Tribunal de Pakistán continua postergando sin prisa alguna declaración definitiva” sobre el proceso.

Con primorosa ironía, mientras que un Papa amigo de los socialistas mantiene su vergonzoso silencio, el alcalde socialista de Paris, Anne Hidalgo, ofreció asilo a Asia Bibi y a toda su familia, y lo mismo ha hecho la administración de la ciudad de Milán, donde Amicone es abogado de la ciudad.

Encontramos aquí una razón más por qué razón los católicos a lo largo y ancho del mundo están reconociendo, con horror, el desastre cada vez mayor de este papado, que debe ser considerado único en la historia de la Iglesia. Igualmente únicas, sin embargo, son las lamentables circunstancias eclesiales predichas en el aviso profético del Tercer Secreto de Fátima, del cual este pontificado debe ser ciertamente un componente central.




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