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La traición del Vaticano

Delegación del Vaticano exige la dimisión de dos Obispos católicos a favor de los fantoches cismáticos de Beijing

por Christopher A. Ferrara
el 24 de enero de 2018

Un nuevo escándalo estalla en el Vaticano casi a diario. La situación se ha hecho tan chocante que ahora hasta periódicos decisivamente conformistas como The Catholic Herald no vacilan en decir la verdad sobre el rumbo cada vez más alarmante de este pontificado.

Así, el Herald ahora relata mordazmente la noticia repugnante: “Se informa que la Santa Sede ha pedido a dos Obispos chinos que salgan y den lugar a otros, ilícitamente ordenados y apoyados por el Gobierno chino”.

Fijaos: un periódico católico conformista no vacila en informar, precisamente cómo es, la traición del Vaticano de los verdaderos Obispos de la Iglesia católica en China en sentimiento común con el corrupto régimen ateo de Beijing, que presidió la consagración ilícita de fantoches “sustentados por el Gobierno”, a saber, cismáticos descarados.

Citando la agencia Asia News, el Herald informa además que uno de los dos prelados católicos, el Obispo Peter Zhuang, de 88 años, sucesor válidamente consagrado de los Apóstoles de la Iglesia “subterránea” (es decir, verdadera) en China, “recibió una carta, fechada el 26 de octubre, pidiéndole renunciar, para dar lugar al Obispo Huang Bingzhang, nombrado por el Gobierno”. Huang fue excomulgado en 2011, durante el pontificado de Benedicto XVI, después de haber sido consagrado sin el mandato papal necesario, un delito que resulta en una excomunión automática. Huang, dijo el Herald, “es también miembro del Congreso Nacional del Pueblo, el Parlamento chino”. O sea, es un político del régimen comunista en China.

Más detalles repulsivos son informados en el Herald, procedentes de Asia News: “El Obispo Zhuang fue llevado a Beijing, donde se encontró con el Arzobispo Claudio Maria Celli, antiguo presidente del Consejo Pontificio para la Comunicación Social, que le dijo que renunciase – pero estipulando que podría nombrar a tres sacerdotes, uno de los cuales el Obispo Huang podría nombrar como su vicario general. Fuentes presenciales dijeron que el Obispo Zhuang se echó a llorar al oír esta exigencia, añadiendo que ‘no tendría sentido nombrar un vicario general, que continuase siendo un sacerdote que el Obispo Huang podría dimitir en cualquier momento’”.

Cuanto al otro Obispo católico verdadero, Joseph Guo Xijin, de Mindong, le dijeron que “aceptase la degradación a Obispo coadjutor de Vincent Zhan Silu, sustentado por el Gobierno”, que es esencialmente una exigencia del Vaticano para que un verdadero Obispo católico quede subordinado a un fantoche comunista cismático.

No penséis que esta traición ha tenido su origen completamente en el Papa Francisco. Fue planeado desde hace mucho tiempo, pero sólo ahora se ha llegado a la ejecución final del plan. Hace unos diecisiete años, cuando esta columna estaba en su infancia, escribí: “El Vaticano rehúsa condenar el cisma de los 100 Obispos controlados por los comunistas de la CPA china [la llamada “Iglesia Patriótica”], sin embargo el Arzobispo Marcel Lefebvre, que desempeñó un papel vital en la conversión de gran parte de África occidental, fue inmediatamente arrojado fuera a las tinieblas por haber consagrado a cuatro Obispos, en un esfuerzo de conservar la Tradición católica – como todos nosotros la conocíamos antes de haber comenzado la ‘gran renovación del Vaticano II’. Esto es la esencia de la duplicidad de los liberales: no hay enemigos a la izquierda, y a la derecha no hay nada sino enemigos”.

Estamos viendo ahora el resultado final de la Ostpolitik del Vaticano, la locura que el Padre Gruner nunca dejó de condenar a la luz de Fátima. Es decir, la acomodación diplomática del Vaticano a los regímenes comunistas, que empezó con la vergonzosa negativa del Concilio Vaticano II a condenar ni hasta mencionar la tiranía del comunismo soviético y del comunismo chino al proclamar absurdamente que el Concilio estaba “examinando las señales de los tiempos”, que el mismo Concilio, en aquel momento preciso, estaba haciendo caso omiso resolutamente. Todos los esquemas conciliares propuestos, así como otras intervenciones, que condenan el comunismo, incluyendo una petición hecha por 450 Padres conciliares, fueron suprimidas sistemáticamente.

Como mi amigo y colega Hilary White ha dicho: “El Vaticano ha estado intentando ‘regularizar’ la CPA cismática desde el tiempo del proyecto de ‘Ostpolitik’ del Cardenal Casaroli en la época de Pablo VI”. El mismo proyecto fue continuado bajo los Cardenales Sodano y Bertone, que, lo que no era coincidencia, estuvieron también involucrados en la tentativa de enterrar el superlativamente anticomunista Mensaje de Fátima. El Cardenal Parolin, actual Secretario de Estado del Vaticano, parece ahora determinado a bajar a la sepultura a la verdadera Iglesia en China.

Hilary señaló que, según los términos de Ostpolitik, “No se puede ser muy católico cerca de regímenes comunistas”. Pero ahora, en el momento en que la revolución postconciliar parece alcanzar su punto más bajo, los revolucionarios, por lo visto, han declarado que no se puede ser de modo ninguno “muy católico”. Están intentando sustituir la Fe de nuestros antepasados por una construcción mundana que no es más que una forma de apostasía que “comenzará desde el vértice” según la cita de la famosa revelación del Cardenal Ciappi cuanto al Tercer Secreto.

Pero esta misma apostasía anuncia el tiempo de una gran restauración, aunque pueda ocurrir en medio de una devastación para la Iglesia y para el mundo.




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