Homepage
Cruzada
Perspectivas
Sobre Fátima
Noticias
Recursos
Tercer Secreto
Consagración
Oración
Librería
Homepage
Apostolado
Para hacer un donativo
Más información
Nuestra señora de Fatima en línea
ImageMap for Navigation ¿Por qué Fátima? Mapa del sitio Contactar
Perspectivas Sobre Fátima
Perspectivas sobre Fátima

Con respecto a la "corrección formal" del Cardenal Burke:
Olvidadla. El Cardenal ahora es parte del problema.

por Christopher A. Ferrara
el 23 de enero de 2018

En una entrevista reciente al Cardenal Raymond Burke, hecha por Chris Altieri de Catholic World Report tenía que responder a la pregunta de ¿cuándo irá a emitir el Cardenal la prometida “corrección formal” de los errores de Amoris Laetitia (AL), sobre los cuales él y tres Príncipes más de la Iglesia, sus colegas (dos de ellos ya fallecidos) presentaron sus cinco dubia al Papa Francisco hace más de un año?

La respuesta: Nunca.

En lugar de eso, el Cardenal ahora parece entregarse a una lechada de cal avergonzada del escándalo inmenso que AL ha provocado, adoptando la pretensión del entrevistador de que la voluntad del Papa Francisco de admitir adúlteros públicos a la Sagrada Comunión no tiene nada que ver con eso, sino que deriva apenas de una mala interpretación y mala aplicación por parte de otros.

Considerad esta pregunta absurdamente cargada que Altieri hizo al Cardenal durante la entrevista del 22 de enero:

Chris Altieri: ¿Cómo hemos llegado aquí? Quiero decir: una Exhortación post-sinodal es una Exhortación post-sinodal. No es per se un documento doctrinal. Un Papa puede usar [una] para enseñar alguna cosa, pero el Papa Francisco nos dice que no está enseñando nada nuevo en el documento, y nosotros le creemos a él. Tampoco es un instrumento de gobierno de ninguna especie. No cambia la ley ni pretende hacerlo. Por lo tanto, ¿de dónde viene la confusión?

Oh vamos por favor, ¿vale? Francisco ha andado promoviendo la “novedad” de su cercanía a los divorciados y “re-casados” casi desde el momento de su elección y ha pasado los últimos cinco años denunciando a los Fariseos católicos imaginarios por su rechazo, supuestamente de corazones duros, en aceptar el cambio que “el Dios de las Sorpresas” (que significa Francisco) está haciendo por la acción del “Espíritu” que se ha manifestado en la “jornada sinodal” (es decir el resultado que Francisco siempre había planeado y conseguiría independientemente de lo que el Sínodo decidiese).

Y ahora el Papa Francisco ha colocado la etiqueta de “Magisterio auténtico” a su aprobación de las directrices de AL a los Obispos de Buenos Aires, según las cuales los adúlteros públicos en “segundos matrimonios” pueden ser admitidos a la Sagrada Comunión sin cesar sus relaciones adúlteras si piensan que no es “posible” practicar la continencia – un claro derrocamiento de la doctrina constante y de la disciplina eucarística de la Iglesia, afirmada tanto por Juan Pablo II como por Benedicto XVI.
Por eso, toda esta catástrofe ha resultado directamente de la voluntad de Francisco. Pero Altieri finge que Francisco no ha enseñado nada nuevo y no ha cambiado nada. ¿Quién piensa él quien es él que está engañando?

Pero es triste decirlo, el Cardenal sigue con el chiste (por usar una expresión coloquial), apuntando con el dedo a todos lados menos a la fuente evidente del problema. En respuesta a Altieri, él ha dicho (en la parte pertinente):

“…Ha habido siempre un cierto elemento en la Iglesia, que se ha rebelado contra las enseñanzas de la Iglesia, y en los tiempos recientes hemos visto eso de manera muy evidente: Por ejemplo, en todo el debate sobre la anticoncepción artificial que ha tenido lugar en los años 60, pero también este asunto con respecto a uniones matrimoniales irregulares, cohabitación fuera del matrimonio; todo esto es, realmente, un efecto de la sociedad seglar, en la cual ha ocurrido en nuestro tiempo un ataque implacable contra la santidad del matrimonio”.

¿Un cierto elemento? ¿Y el propósito del Papa, cuyos errores en AL el Cardenal había prometido corregir si no viese una respuesta a las dubia?

El Cardenal continúa haciendo caso omiso al elefante que tiene ante la nariz:

“La única cosa que podemos hacer en el caso de Amoris Laetitia es leerla desde la perspectiva de la doctrina constante y de la práctica de la Iglesia y esto quiere decir que no puede haber aquello que algunos han llamado una revolución en la Iglesia católica: la Iglesia que acepta ahora que personas que están divorciadas y cuyos matrimonios no han sido declarados nulos son capaces de entrar en un llamado ‘segundo matrimonio’; revolución, también, en términos de la doctrina constante de la Iglesia de que el acto conyugal tiene lugar correctamente apenas en el matrimonio; en otras palabras, la cohabitación fuera del matrimonio es siempre y en todas partes mala. Esta es la única manera en que podemos interpretar el documento, y ésta es la manera cómo tenemos que interpretar el documento.

Excepto que el Papa Francisco no lo interpreta así, sino, por el contrario, anuncia una nueva disciplina que siete valientes prelados (tres al inicio) han llamado “ajeno a toda la Tradición de la Fe católica y apostólica” pero que Francisco se atreve a llamar “Magisterio auténtico”. Un desastroso acto papal sobre el cual el Cardenal no tiene absolutamente nada a decir.

Pero ni hasta Altieri puede dejar completamente de tocar en el asunto bastante importante de que AL parecía derrumbar la disciplina doble-milenaria de la Iglesia, tal y como fue afirmado por Juan Pablo II en Familiaris consortio. Y así, el hace otra pregunta cargada que sugiere la respuesta que él le gustaría recibir – que AL, por sí solo, no es realmente el problema:

“… ¿Qué es lo que cambia en Amoris Laetitia que crea preocupación y confusión – o ¿no es necesariamente con Amoris Laetitia, sino con su aplicación”?

En respuesta, el Cardenal ha dicho:

“Bueno, por un lado, es un problema interpretativo. Por otro lado, es ciertamente un problema de aplicación.

“La dificultad interpretativa es que el documento parece sugerir [!] que hay casos aparte del caso que Usted acaba de mencionar, que es el único caso posible en que dos personas que están viviendo juntas en lo que parece ser una unión marital pueden recibir los Sacramentos: a saber, viven juntos porque, por una u otra razón, son incapaces de separarse, pero que viven no como marido y mujer, sino como ‘hermano y hermana’, observando la continencia.

“Por lo tanto, es un problema interpretativo, y tiene que ser aclarado. Hasta ahora, por lo menos con algunos que afirman que están interpretando correctamente Amoris Laetitia, habría otros casos”.

“Algunos” que afirman que están interpretando AL? Y ¿por qué no el Papa, señores? Es su “interpretación” heterodoxa, que él ahora ha declarado ser “Magisterio auténtico”, sobre el cual se apoyan alegremente “algunos” que interpretan AL. Pero el Cardenal continua manteniendo que AL necesita de ser “aclarada” por Francisco, haciendo caso omiso despreocupadamente del hecho de que Francisco hubiese fijado precisamente la etiqueta de “Magisterio auténtico” a la aclaración publicada de su significado e intención.

Curiosamente, el Cardenal continua, lamentando las “aplicaciones [de AL] como las que han sido hechas por los Obispos de Malta, que son simplemente contrarias a lo que la Iglesia siempre ha enseñado y practicado”. ¿Disculpe, pero que se puede decir sobre la aplicación por parte de los Obispos de Buenos Aires, que el Papa ha aprobado como “Magisterio auténtico”? Una vez más, ni una palabra sobre esto de parte del Cardenal.

La siguiente pregunta cargada invita al Cardenal a recordar que el Papa Francisco no tiene nada que ver con el lío que Francisco ha creado:

Altieri: Hay personas que han sido oídas y que han conseguido obtener una audición pública significativa de sus opiniones sobre esta cuestión, que han intentado, de algún modo, hacer del Santo Padre mismo un participante dispuesto o no dispuesto en esto. Me gustaría que Usted tuviese la oportunidad de hablar sobre eso.

Pero ¿cómo podría alguien pensar que Francisco es un participante en la admisión de adúlteros públicos a la Sagrada Comunión? Al fin y al cabo, él no ha hecho nada más que aprobar el abuso como siendo “Magisterio auténtico”. ¡Por favor!

El Cardenal huye de la pregunta, refiriéndose a la doctrina constante de la Iglesia sin mencionar que es Francisco mismo quien trabaja para socavarla.

“…Lo que me asusta mucho en esta situación presente de la Iglesia es aquello que yo llamaría politización de la vida de la Iglesia y de la doctrina de la Iglesia. Esto se hace con facilidad por la comunicación social seglar, pero está también siendo ayudada e instigada en el tiempo presente por ciertos dirigentes de la Iglesia y teólogos y otros comentaristas. No es una cuestión de estar a favor de la ‘Revolución de Francisco’, como es generalmente llamada. No es una cuestión de ser ‘pro’ – Papa Francisco o ‘contra’ el Papa Francisco. Es una cuestión de defender la Fe católica, y esto significa defender la Silla de Pedro, a la que el Papa ha sucedido”.

Es triste ver al Cardenal Burke recurrir a la ofuscación. Debemos defender la Silla de Pedro en vez de estar a favor o en contra del Papa Francisco. Pero la Silla de Pedro está siendo abusada por Francisco, y por eso debe ser defendida precisamente contra su abuso, no apenas contra “ciertos dirigentes de la Iglesia”.

Podría continuar (hay mucho más para leer en la entrevista, y todo según la misma línea de evitar toda y cualquier mención del papel de Francisco en el escándalo), pero ya está hecho el punto.

Y el punto es este: el Cardenal Burke ahora es parte del problema con AL porque se dejó llevar por la pretensión de que no se trata de un abuso sin precedentes del poder papal que debe ser corregido resistiendo a Pedro “en su cara” (Gal. 2:11) – como hizo San Pablo con el primer Papa y como Burke había prometido que haría con Francisco – sino apenas un desviación ruin de la doctrina de la Iglesia por parte de “un cierto elemento en la Iglesia” o “ciertos dirigentes de la Iglesia”.

Yo sugeriría respetuosamente que el Cardenal simplemente dejase de hablar sobre AL y dejase a los laicos y a algunos buenos prelados la tarea de defender la Fe contra los errores del Papa Francisco. Habiendo evidentemente abandonado la corrección formal prometida a favor de evitar cuidadosamente cualquier mención del papel del Papa en este desastre continuo, está apenas haciendo empeorar el desastre.




amigable a su impresora
Pagina inicial

imagemap for navigation Página inicial Mapa del sitio Contactar Buscar